Me llamo Ian Molinas, tengo 19 años y formo parte del movimiento scout desde los ocho años (Associación de Scouts del Paraguay). A lo largo de estos, el escultismo ha sido una pieza clave en mi desarrollo personal, enseñándome valores como el compromiso, el trabajo en equipo y el servicio a los demás. Al ser participante joven en el proyecto “Levadura en la Masa” encuentro su vital importancia porque, desde su propio concepto, propone una forma profunda de hacer impacto en el escultismo. Inspirado en la metáfora de la levadura del Evangelio, este enfoque nos recuerda que no se trata de ser muchos, sino de ser significativos: de transformar desde dentro, haciendo que la levadura crezca, osea los proyectos crezcan y creen impactos.

Formar parte de este proyecto me ha permitido comprender que el verdadero cambio comienza con la escucha activa, o como le llamamos sinodalidad. En lugar de imponer lo que cada uno piensa, se trata de compartir ideas de forma que la escucha activa y nuevos conceptos surjan en esta práctica, de esta forma nos llama a construirse y entender las necesidades reales de los jóvenes en cada contexto, adaptándose a la realidad de cada país o asociación. Esto hace que el proyecto sea cercano, relevante y verdaderamente útil.

Además, promueve una planificación consciente y el uso de herramientas actuales, como la tecnología, para responder a los desafíos del siglo XXI y mejorar el impacto del proyecto tanto en beneficiarios como en voluntarios atendiendo fundamentalmente en la formación de los voluntarios como guías, capaces de acompañar procesos sin imponer caminos, permitiendo que cada joven crezca de manera auténtica. Así, el proyecto no solo impacta a quienes participan directamente, sino que genera un efecto multiplicador en todo el escultismo.

Por todo esto, participar en “Levadura en la Masa” es importante porque nos enseña a ser agentes de cambio real: personas que, desde lo pequeño, pueden transformar su entorno con sentido, compromiso y propósito haciendo énfasis a la espiritualidad y siguiendo los valores inculcados por Baden Powell.