Steve Kent:

miembro del Comité Mundial Scout de la Organización Mundial del Movimiento Scout, ha hecho un llamamiento a los scouts católicos de todo el mundo para ayudar a formar una nueva generación de constructores de paz a través de la fe, el servicio y el diálogo interreligioso.

El Sr. Kent se dirigió a los miembros de Catholic Scouting America (anteriormente conocido como National Catholic Committee on Scouting) que se reunieron en Wichita, Kansas (EEUU), para su encuentro anual. En un discurso titulado «Inspirando nuestro futuro a través de la construcción de la paz», enfatizó que el escultismo debe ir más allá del desarrollo de habilidades prácticas para formar jóvenes con carácter, compasión y coraje moral. «El escultismo no consiste solo en formar jóvenes capaces; se trata de formar buenas personas — personas de carácter, personas de convicción, personas de compasión, personas de paz», afirmó.

Reflexionando sobre la educación que recibió en Canadá, describió cómo el escultismo y la fe católica estuvieron profundamente entrelazados en su vida desde la infancia. Su grupo scout patrocinado por la parroquia, su continua implicación en la Iglesia y décadas de liderazgo voluntario junto a su esposa e hijos, dijo, demostraron lo duradera que es la influencia de un escultismo centrado en la fe.

Elogió a las organizaciones scouts católicas por el papel que juegan ayudando a los jóvenes a explorar la espiritualidad, abrazar el servicio y entender el liderazgo como responsabilidad y no como estatus. «En un mundo que a menudo separa a las personas, vuestro ministerio ayuda a unir a las personas», dijo.

El discurso destacó el alcance global del Movimiento Scout, señalando que actualmente integra aproximadamente a 60 millones de jóvenes y voluntarios en 176 países. Sin embargo, a pesar de esa magnitud, el orador advirtió de que la juventud actual está heredando un mundo marcado por la polarización, la desconfianza, el conflicto de identidad y el miedo a la diferencia. «Si las guerras comienzan en la mente de las personas, entonces la paz también debe construirse allí — en la mente, en el corazón, en los hábitos de la vida cotidiana», dijo.

Argumentó que el Movimiento Scout ofrece un modelo único para la construcción de la paz porque los jóvenes experimentan cooperación y convivencia directamente a través de actividades compartidas, proyectos de servicio y encuentros interculturales. «El Movimiento Scout es uno de los pocos movimientos globales en los que los jóvenes no simplemente aprenden sobre la convivencia como teoría: la practican», afirmó.

En su alocución también subrayó la importancia del desarrollo espiritual dentro del escultismo, incluyendo iniciativas como la de Mensajeros de la Paz, las insignias de diálogo interreligioso y las actividades de los espacios de “fe y creencias” en los eventos scouts internacionales. Además

subrayó que el crecimiento espiritual debe animar a los jóvenes a buscar la verdad, escuchar profundamente y relacionarse con los demás con respeto, manteniéndose al mismo tiempo arraigados en sus propias creencias.

Se prestó especial atención al próximo 6º Simposio Interreligioso Scout Mundial, programado para el mes de octubre en Marsella, Francia. Organizado bajo el lema «Educación para la Paz a través del Diálogo Interreligioso», el simposio reunirá a representantes religiosos, educadores religiosos y líderes scouts de todo el mundo.

Describiendo Marsella como un lugar simbólico de encuentro debido a su diversidad cultural y religiosa, Steve dijo que el simposio tiene como objetivo profundizar el desarrollo espiritual dentro del escultismo, proporcionar herramientas prácticas para la educación para la paz, amplificar la voz de los jóvenes y fortalecer la confianza entre las comunidades de fe. «Este simposio no es un órgano de toma de decisiones», explicó. «Es un espacio único para compartir, para escuchar, para generar confianza y para fortalecer cómo el Movimiento Scout ayuda a los jóvenes a crecer espiritual y moralmente en un mundo diverso.»

Retó a los líderes del escultismo católico a seguir promoviendo los esfuerzos de construcción de paz en sus consejos, diócesis y comunidades mucho más allá del Simposio. «La fe puede ser un puente para la paz, no un límite de miedo», dijo. «Formemos una generación que vea la diferencia no como un peligro, sino como un regalo; y la paz no como un sueño, sino como un deber”.

«El mundo no solo necesita más líderes», dijo. «Necesita más constructores de paz, y el Movimiento Scout puede ayudar a formarlos.»