La Conferencia Internacional Católica de Escultismo (CICE) visitó a las Hermanas de la Santa Cruz de Jerusalén, ayudándolas a repintar las habitaciones del antiguo hogar infantil de la congregación.
El equipo de la CICE pasó el día pintando las paredes, dando a las habitaciones desgastadas un nuevo aspecto y restaurando la calidez que las caracterizaba. Lo que pudo parecer una simple capa de pintura pronto se convirtió en un gesto de gratitud, recuerdo y esperanza.
Las hermanas expresaron su agradecimiento por la ayuda, mostrando su alegría y aprecio. Esta colaboración refleja la misión más profunda del escultismo y la guianza en la tradición católica: servicio, solidaridad y comunidad. Al apoyar a las hermanas en esta transición, la CICE ofreció mucho más que pintura fresca: ofreció presencia, energía y una visión compartida para el futuro.
Antes y Después
