Comenzaré este editorial citando un fragmento de mi artículo anterior “Empezar cuando no te sientes listo”, en el que Barbara Baron decía:

“No esperes a que tus emociones cambien para actuar. Actúa, y tus emociones cambiarán.”

Espero que algunos de nuestros lectores ya hayan comenzado su camino, actuando y aprendiendo a través de la experiencia. Ojalá hayan seguido su brújula interior para avanzar hacia el crecimiento.

El problema es que, al perseguir nuestros sueños, encontramos muchos desafíos que pueden desanimarnos. Nos cansamos de intentar sin ver resultados.

Creemos estar en el camino correcto, pero nos damos cuenta de que elegimos el método equivocado. Trabajamos duro, pero nuestro sistema de apoyo falla justo cuando más lo necesitamos. Estamos por lograr un avance, pero se nos acaban el tiempo o los recursos.

Por tenaces que seamos, todos tenemos un punto de quiebre — ese momento en el que el esfuerzo ya no parece valer la pena. Y, muchas veces, ese punto es lo que separa tu mejor intento de tu mejor realidad.

Antes de rendirte y volver a algo más seguro y cómodo, hazte esta pregunta:

¿CÓMO TRABAJAR EN MIS SUEÑOS Y NO RENUNCIAR A ELLOS?

PRIMERO: Conoce tu “por qué”

Verifica tu motivación. Tal vez lo haces por tu grupo scout o por tu comunidad. En este punto, define las contribuciones individuales y colectivas, aprovechando las habilidades complementarias de tu equipo y fortaleciendo el espíritu de grupo.

También, equilibra la planificación con la acción: no pases más tiempo planeando que actuando.

SEGUNDO: Reevalúa tu meta

Pregúntate: ¿Mi vida sería mejor sin esta meta?
A veces, renunciar es lo más sano. Tal vez el objetivo es irrealista o te genera ansiedad constante. O quizás no beneficia a tu equipo, y es mejor retirarse antes de invertir más.

Pero ten cuidado: no uses esto como una excusa para autoengañarte. Sé honesto. ¿Sigue teniendo sentido esta meta cuando consideras todas las consecuencias?

En psicología se estudia el principio del costo hundido: cuanto más invertimos en algo, más difícil es abandonarlo. Reflexiona — ¿cuánto has invertido realmente? ¿De verdad deberías rendirte o solo estás reaccionando al miedo?

TERCERO: Apoya a tu equipo

Descubre todas las formas posibles de apoyar a tu equipo. Ser un Líder Servidor debe ser la base de tu camino. El servicio primero — enfócate en las personas antes que en el poder. Lidera escuchando, apoyando, sanando y construyendo juntos.

El Liderazgo Servidor es un tema que espero desarrollar en un próximo artículo.

Muchas veces, cuando quiero rendirme, es por miedo: miedo al fracaso, miedo al juicio, miedo a perder el tiempo. En realidad, nadie nos juzga tanto como nosotros mismos, y siempre crecemos en el proceso, sin importar el resultado final.

Si te detienes, nunca sabrás hasta dónde podrías haber llegado — o quién podrías haber sido. Pero si sigues adelante, recuerda esta cita:

“Apunta a la luna. Incluso si fallas, aterrizarás entre las estrellas.”