Del 4 al 6 de junio, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida organizó la reunión anual de todos los moderadores y delegados de comunidades eclesiales con reconocimiento internacional en el Aula Sinodal de la Ciudad del Vaticano. La reunión de este año tuvo lugar justo antes del Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades Eclesiales, los días 7 y 8 de junio.

En el contexto de las celebraciones jubilares, el tema del encuentro fue «La esperanza vivida y anunciada: el don del Jubileo para las comunidades eclesiales».

Alrededor de 250 participantes, entre moderadores y representantes de 115 asociaciones, reflexionaron sobre temas como la evangelización y la formación desde la perspectiva de la esperanza cristiana. Los moderadores se unieron en oración durante una liturgia penitencial, buscando la gracia de una sincera conversión personal y comunitaria.

Diversos ponentes contribuyeron a profundizar en los temas de la evangelización y la formación. Andrea Ricciardi destacó la importancia de interpretar la historia actual a la luz de las Escrituras. Destacó los desafíos actuales, como la globalización de la indiferencia, que ignora muchas realidades humanas y amenaza la paz verdadera. La paz verdadera no es solo la ausencia de guerra, sino también la ausencia de toda forma de egoísmo e individualismo. Luigi Bruni recordó que el capitalismo se centra únicamente en los individuos y no considera a las comunidades. Sin embargo, nuestros carismas y asociaciones pueden ayudar a las personas a superar el egoísmo y el individualismo.

El Cardenal Tagle, quien fue un importante orador de la jornada, recordó a la audiencia que la búsqueda continua de la felicidad y la perseverancia frente a la adversidad es un rasgo humano universal, y que nuestra vocación puede ser un faro de esperanza para nuestras sociedades.

La diversidad de movimientos y realidades eclesiales resultó ser un verdadero enriquecimiento. El Dicasterio promovió la colaboración y la comunión entre asociaciones. A través de la oración y las conversaciones en pequeños grupos, se hizo evidente que la esperanza es una virtud clave para continuar nuestra misión común como Iglesia viva.

Esta reunión sirvió para recordar que el escultismo es un movimiento eclesial importante dentro de la Iglesia Católica, que contribuye al desarrollo integral de los jóvenes. Sin embargo, no podemos lograr nuestra misión evangelizadora solos, sino únicamente a través de la comunión con otras realidades y carismas, tan diversos y ricos dentro del Pueblo de Dios.