¡Pentecostés! Una solemnidad maravillosa para toda la Iglesia. Este domingo cierra el tiempo de Pascua, pero abre el tiempo misionero para cada cristiano, cada bautizado, que, con el corazón lleno de alegría y fe, puede proclamar la buena nueva del Evangelio, del amor infinito de Dios a todos, sin excluir a nadie.

Por lo tanto, podemos definir Pentecostés como «el nacimiento de la Iglesia», el día en que el Espíritu Santo fue dado a los discípulos para que transmitieran el Evangelio a través de los siglos. No lo olvidemos nunca: somos los discípulos de 2025. Jesús confía en nosotros, cuenta con nosotros, y aunque nuestras vidas a menudo sean difíciles, pone en nuestras manos un tesoro inestimable: ¡su Evangelio!

Pero hay una característica muy hermosa de Pentecostés, estrechamente vinculada al escultismo. ¿Qué señal se les dio a los discípulos? En los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, está escrito: «Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos» (Hechos 2:3).

¡Lenguas de fuego! Aquí está el fuego. Los scouts estamos habituados a vivir las fogatas al anochecer en nuestros campamentos como un momento de encuentro, de compartir y de alegría. Esta señal dada por Dios a los discípulos tiene el mismo significado que hace 2000 años: estamos llamados a ser lenguas de fuego para los demás, a llevar alegría, paz y comunión. El fuego tiene dos cualidades: ilumina y calienta. Estos son los pilares que un scout debe tener siempre: iluminar el camino de los más pequeños con la luz de la fe y calentar sus corazones con la alegría del Evangelio. Así que, feliz Pentecostés, querido scout, feliz camino misionero cristiano, y recuerda: debes estar siempre listo para iluminar el camino con la fe y calentar los corazones con la alegría, ¡siempre!