¡UN AÑO DE PUERTAS ABIERTAS!

En general, se nos invita a una jornadas de puertas abiertas para descubrir una institución o para dejarnos tentar por la compra de algo, durante un corto período de tiempo, unos días, por ejemplo.

El Jubileo 2000 hace que la Iglesia abra sus puertas, ¡y eso durante más de un año! Es cierto que a fuerza de abrir las puertas de las iglesias de Roma, en el mundo entero y aquí también, habrá corrientes de aire De entre todas las noticias que circulan y los acontecimientos del Jubileo que tienen lugar por todas partes y con buen ritmo, permitidme que subraye dos de ellos, de momento, que nos concierne como scouts católicos.

 

El respeto a la creación

Esta es una expresión familiar; más que familiar, influye todos nuestros comportamientos; en primer lugar, reaccionando ante tal o cual catástrofe ecológica cuya lista de ejemplos es cada vez más larga. Pero también positivamente, porque desde hace mucho tiempo nos gusta la naturaleza y enseñamos a los más jóvenes a respetarla y vivir con ella.

Al comienzo de este año del jubileo, el episcopado francés acaba de publicar un hermoso texto sobre el respeto a la creación. Ignorado por los medios de comunicación, este texto sólo puede alegrarnos. Nos ayuda a considerar la creación como la obra de Dios. Hasta ahora estábamos acostumbrados a pensar que el hombre tenía que "someter" la creación para poder vivir y desarrollarse. Nos piden una nueva actitud: el hombre "administra" la creación, como alguien que hace fructificar, para el bien de todos, lo que pertenece a Dios; no somos los propietarios de la creación. Es un proceso del corazón que une acción y contemplación. El texto de los obispos termina con una cita de Antoine de Saint-Exupéry: "No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestadas a nuestros hijos".

 

El gran perdón

Otro acontecimiento en este principio de Jubileo: La Iglesia, por la voz del Papa mismo, pide perdón por todos los errores, crímenes, violencias, cometidos a lo largo de la historia, y en nuestros días, por los cristianos en el nombre del Evangelio y de la verdad. Paso profundo, sincero y, sin duda, histórico. Oigo a menudo criticas contra la Iglesia, los curas…; hasta he oído a propósito de tal o cual escándalo sobre un sacerdote: "c'est bien fait pour l'Eglise!", palabras tal vez justificadas porque siempre debemos convertirnos. Pero veo muy poco apoyo cuando la Iglesia reconoce sus errores y pide perdón en una gesta valiente. No conozco en nuestra sociedad contemporánea ninguna institución que haya vivido un esfuerzo tal de lucidez sobre sí misma. En cualquier caso, es verdad que eso debe vivirse en la humildad.

¡Vamos! Alegrémonos. Estos son acontecimientos que nos ayudan a vivir. El Jubileo no se ha acabado. Y nosotros, ¿qué puertas vamos a abrir en este mundo cerrado? ¿Qué piedras vamos a mover para que Jesús Resucitado llegue hasta nosotros? ¿Qué trámites vamos a hacer para que los hombres tengan la vida?

 

Michel Joseph

Consiliario General de los Scouts de France