JUBILEO 2000 Y ESCULTISMO CATOLICO

Los scouts católicos, como los demás jóvenes católicos estamos convocados en Roma por el Papa Juan Pablo II para celebrar la gran Peregrinación y el Jubileo del Año 2000.

Scouts y católicos nos sentimos hijos espirituales de Abrahán, que ya hace mucho descubrió que "esto de la fe" es una peregrinación. Salió de su casa sin saber a dónde iba, habitando en tiendas, porque se sabía ciudadano del Cielo. No hace tanto tiempo, pero pronto se cumplirán ya cien años, que Baden-Powell propuso a los chicos y chicas un gran proyecto, el Escultismo, que también se aprende por los pies, como la fe.

Dos grandes aventuras confluyen, la fe en el Dios de Abrahán y el Escultismo, quizá porque el mismo Escultismo nace de la esencia bíblica. Más aún, la pedagogía scout ha ayudado a recuperar la espiritualidad y la pedagogía bíblica.. Es una larga Historia con muchas etapas y multitud de protagonistas, pero ahora nos interesa la etapa central: el Dios que habitaba en el monte y en la "tienda de la reunión" en el desierto toma por fin la mochila y "planta su tienda entre las nuestras" en el valle de los humanos. Es Jesús de Nazaret, es uno de nosotros. Hace dos mil años que ocurrió esto y es hora de que lo celebremos. Con estilo scout. De eso se trata en el Jubileo del 2000.

Hay muchas formas de iniciarse en la fe cristiana y en el escultismo, pero una de las mejores es compartir la vida y escuchar historias de los hermanos mayores a la luz ennoblecedora y cálida del fuego de campamento, rumiándolas en la trascendencia del silencio compartido de la noche.

Pues bien, esos hermanos mayores, los israelitas, el Pueblo cuyas doce tribus habitaban en tiendas y que reservaban la mejor para el Altísimo, en tela en el desierto y en piedra en el Templo de Jerusalén, comenzó a celebrar cada cincuenta años la Alianza con el Dios de sus padres.

Nosotros, scouts y cristianos queremos también celebrarlo junto a los jóvenes de las otras once tribus del Nuevo Israel, la Iglesia, convocados por el hermano mayor, Juan Pablo II sucesor de Pedro en Roma. ¿Y qué motivos tenemos para la Alegría, para el Júbilo (Jubileo)? Se me ocurren unos cuantos:


Antonio Matilla
Capellán Scout